
Para evitar escuchar el ruido de los teléfonos sin contestar que tanto, pero tanto le molesta, Pedro pasa sagradamente por los puestos de todos sus compañeros a primera hora de la mañana, antes que nadie llegue, para bajarles el volumen.

Segundo era el patriarca de la familia. Su café después de almuerzo era sagrado, pero era requisito indispensable que estuviera muy pero muy caliente y servido hasta el mismísimo borde de la taza. Si habia más de 2mm entre el líquido y el borde de la taza, se escuchaba el comentario de rigor "¿Que no hay más agua??"
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