Había una zona prohibida en el cuerpo de Anita.
Nadie en absoluto podía acercarse a su obligo porque su reacción se acercaba a la taquicardia.
Ni siquiera ella misma lo tocaba para sacarse las pelusitas.

Segundo era el patriarca de la familia. Su café después de almuerzo era sagrado, pero era requisito indispensable que estuviera muy pero muy caliente y servido hasta el mismísimo borde de la taza. Si habia más de 2mm entre el líquido y el borde de la taza, se escuchaba el comentario de rigor "¿Que no hay más agua??"
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