Para evitar escuchar el ruido de los teléfonos sin contestar que tanto, pero tanto le molesta, Pedro pasa sagradamente por los puestos de todos sus compañeros a primera hora de la mañana, antes que nadie llegue, para bajarles el volumen.
Siempre que Germán recibía visitas, su mayor preocupación mientras los atendía era que la puerta de la cocina estuviera siempre cerrada. Podia ser su madre, amigos, hermanos, compañeros de trabajo o cuñados, pero la cocina nunca debía quedar a la vista
"Por favor, querida", decía a su esposa, "que no se vea la trastienda!!"
Los compañeros de oficina salieron alegremente a almorzar. Ese día, para salir de la rutina, irían todos juntos a la Fuente Alemana. Todos menos Javier...
"Es que si almuerzo un sandwich, aunque sea un filete de brontosaurio, es como si no hubiera comido"
En el casino había bandejas rojas y celestes. Cada día, mientras hace la fila, María calcula su posición para poder sacar una bandeja roja, ya que las celestes le dan tal sensación de suciedad que no es capaz de usarlas.
Cada vez que un lápiz cae en mis manos, sucumbo a la irresistible tentación de desarmarlo. No importa si es mio o de alguien más, igual lo abro, le saco la tinta, el resorte y todo lo que pueda.
Cada día, sagradamente, Pili saca una a una todas las prendas de su closet. Luego de escoger lo que usará ese día, las vuelve a ordenar meticulosamente.
Cuando a Sebastián le servían queque, siempre pedía la mantequilla, ya que según él, no hay nada más rico que el queque, ojalá tibio, untado con mantequilla, ojalá de campo.
Claudia siente que sus pies son muy pequeños y por eso usa zapatos puntudos, para así sentir que se ven más grandes. Yo tengo apenas un número más que ella y prefiero evitar las puntas porque no me gusta que los pies se vean más grandes de lo que son